Sobre los “pitos” y los condones.-

He leído que Bill Gates , una de las personas que han hecho posible que  estas cosas,  que se llaman internet, procesador de textos o editor de páginas web , sean de un  uso tan normal y corriente como beber un vaso de agua, quiere ahora gastarse 100.000 euros en incentivar la investigación para mejorar los condones, que son, como todo el mundo sabe, esos artilugios, normalmente de latex, que se utilizan entre otros cosas  para  evitar los embarazos.

Como pertenezco a una generación en la cual la adquisición de ese tipo de cosas nos estaba prohibida y por lo tanto nos era inaccesibles, por imposición al modo talibán, de la moral de la santa madre iglesia católica, apostólica y romana, además de franquista, el conocimiento de cómo se usan tales cosas me ha venido de un modo un tanto tardío y justo cuando no los necesitaba por tener pareja estable.

Imagínense como se lo tenían que montar los jóvenes de quince años en adelante en los años 60 para tener sexo satisfactorio y además no dejar embarazada a la pareja, normalmente de turno o de aventura. Creo que ese  es el objetivo que está detrás de la filantrópica idea de Bill, que hagamos sexo de un modo satisfactorio, además de evitar enfermedades de trasmisión sexual, que las hay y muchas. Al menos en su anuncio dice:

“El objetivo ahora es buscar una nueva generación de preservativos que, con nuevos materiales, formas y diseños, permita «mantener o aumentar el placer, con el fin de mejorar su implantación y su uso regular»

Pero ahora resulta, según esa empecinada ciencia que es la estadística, que nuestras costumbres sexuales  de  miembros de la sociedad consumista capitalistas, desde los años 60 para acá, esto es en los últimos 50 años, han variado notablemente debido a que  nuestras poblaciones presentan como normal enfermedades que era inusuales en aquella época, como la obesidad, la diabetes, la ansiedad y la depresión.

¿Qué cuál es la relación entre los condones y esas enfermedades?

A priori ninguna salvo que todas ellas están en relación directa con la denominada “disfunción eréctil”  , que sufren un 40 por ciento de los varones y consiste en falta de erección , esto es falta de “acción y efecto de levantar, levantarse, enderezarse o ponerse rígido algo” ( según la RAE) . Y claro esta para que queremos tener banderas si no tenemos palo donde sostenerlas.

Así que salvo que alguien invente un condón que además produzca en el usuario una sostenible  erección, mucho me temo que los dineros del bueno de Bill Gates, para mejorar el uso del condón, se van a ir en estériles proyectos.

Si me permitiera darle un consejo, desde mi humilde opinión, le diría a Bill que se gastara sus dineros, que en realidad no son suyos pues supongo que los deduce de los impuestos que debería de pagar al fisco americano, en promocionar entre las gentes en general un nuevo concepto vital sobre la sexualidad humana en donde la penetración sea básicamente  solo un recurso para la procreación humana, esto es para tener hijos, para lo cual lo que sobra es el condón, y no la fuente principal y en muchos caso única, de conseguir el placer sexual.

Se trataría  de hacer un uso racional de lo que las ciencias  nos están indicando y por lo tanto si sabido esta  que la gran mayoría de las mujeres alcanzan un orgasmo gracias a la estimulación del clítoris , para el cual no hace falta condones, y que por  el contrario, muy pocas logran alcanzar un orgasmo vaginal, que salvo con  el fin de evitar la procreación no necesita del condón. Y ello unimos   que un 40 por ciento de la población masculina parece “disfunción eréctil”  , me pregunto : ¿Por qué nos empeñamos en mejorar los condones?

Mucho me temo que seguimos de alguna manera siendo víctimas de la cultura y costumbres sexuales de nuestros antepasados y no evolucionamos en esto de las relaciones sexuales  y que por eso estamos equivocando como encauzar la pulsión sexual, que nuestro cuerpo tiene por la simple y elemental razón de que tenemos que reproducirnos como especie animal que somos, y por lo tanto denostamos el uso gratificante de otras prácticas donde la eyaculación en el interior de la vagina es lo de menos, salvo para decidir el uso o no del condón.

Y llegando a este punto del discurso tengo que reconocer que a veces he pensado que si no hemos evolucionando, en prácticas sexuales me refiero,  ha sido en parte porque el consumismo inducido por la propaganda, básicamente sobre los condones, es conservadora y al tiempo ocultadora de la realidad social, en tanto en cuanto que se ocultan otras practicas sexuales  para las cuales no se necesitan del consumo de condones, y así la industria fabricante de los condones no machaca con su publicidad e ignora las demás practicas sexuales porque nadie en su sano juicio tira piedras en su propio tejado.

 

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