Procesiones

Las procesiones son una manifestación popular que tiene un origen cultural básico, cual es hacer demostración de una determinada fe o creencia. La primera crónica que tenemos de una procesión es la siguiente:

“Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía. Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente. Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis. Así que él hizo que el arca de Jehová diera una vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche.”

Está crónica la encontramos en la Biblia en el libro de Josué, el capitulo sexto, de la recopilación moderna, y narra lo que sin duda fue una estrategia militar para arengar a los soldados propios y atemorizar a los del enemigo que se atrinchera tras los muros de la ciudad de Jerico, pues relato sigue así:

“Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová. Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente. Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días. Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces……. Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron. Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.”

En todas las religiones se conocen la existencia de manifestaciones de ese tipo y cuyo elemento más definitorio es que los congregados circulan uno detrás del otro, en filas, llevando símbolos y estandartes de sus creencias. De hecho coloquialmente entendemos que una procesión es simplemente la acción de circular en hilera o conjunto de hileras de un lugar a otro.

La aparición de las cofradías o hermandades, que contra lo que se cree no es un fenómeno social cristiano si no que se enmarca dentro de un movimiento asociativo encaminado a hacer un frente social común. Hay noticias de este tipo de asociaciones en la antigua roma y fueron muy comunes durante la edad media. Ahora bien fueron las cofradías que nacen con origen asociativo de gentes con creencias profundamente religiosas y devotas a un determinada avocación o santo las que destacan por encima de las cofradías asistencialistas y gremiales, que socialmente van desapareciendo como consecuencia de la socialización de los servicios que las mismas daban a sus cofrades pues la aparición de hospitales y la asistencia social hizo innecesaria su primitiva misión. Curiosamente de entre las cofradías que continuaron existiendo está hoy día están las religiosas y las gastronómicas.

Las cofradías se expresaban en la sociedad en la que se instauraban mediante algún tipo de manifestación que permitía por un lado expresar su poder o influencia social y por otro asegurar su cohesión asociativa interna. El fenómeno social es muy semejante a las asociaciones que se forman en torno a determinados deportes con la denominación de clubs.

Así que las procesiones de tipo sacramental son un reflejo de la devoción de los fieles y a la vez una demostración de “fuerza” social que se encauza hacia la competencia por ser los que mejores en el espectáculo o puesta en escena que producen.

Los fieles encuentran en la cofradía la solidaridad de sus miembros y a la vez el instrumento que les pone en contacto directo con lo divino, con su santo, con su dios, que al ser compartido se le hace más real.

La iglesia católica se dio cuenta del valor que tenían las cofradías para propagar su fe y para corregir las conductas poco edificantes, por eso fue en el Concilio de Trento, que se celebró entre 1545 y 1563, cuando establece como debería de ser la procesión pública, exponiendo la necesidad y ventajas que se derivan del culto a las imágenes, sobre todo la verdadera efigie de Jesús y de su madre y piensa que estas imágenes deben salir a la calle para que el que por su voluntad no entra en la iglesia, al encontrarse con ellas en la calle piense en el momento de la Pasión de Nuestro Señor que la procesión representa. La legislación que la iglesia desarrollo intentó controlar la representación de la pasión y crucifixión de Jesucristo a través de una reglamentación que la jerarquía sacerdotal debía sancionar. Se intenta así asegurar el control de la escenificación de las procesiones mediante disposiciones relativas al decoro de imágenes y el cortejo, sirviéndose para ello de penas que incluían la excomunión.

Los fieles han dado a este paseo de las imágenes los más diversos significados, que cambian según las gentes, los lugares y los continentes.

En Manizales, Colombia, durante la Semana Santa llevan a sus santos al frente de los hospitales para que los pacientes puedan pedir su intercesión y la cura de sus males.

Lo que da lugar este tipo de estampas.

La conmemoración anual cristiana de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret, se venía celebrando desde los primeros siglos de la iglesia cristiana seguramente en imitación de algunas conmemoraciones de tipo pagano de los romanos, el Concilio de Arlés (en el año 314), obligó a toda la Cristiandad a celebrar la Pascua el mismo día, esta fecha era de ser fijada por el Papa, que enviaría epístolas a todas las iglesias del orbe con las instrucciones necesarias .Pero la celebración de las procesiones en la Semana Santa se origina a finales de la Edad Media como procesiones penitenciales que se transformaron; adoptaron toda la parafernalia barroca que de una u otra forma ha llegado a nuestros días.

Se trataba de realizar una catequesis que pudiera entrar por los sentidos de los sencillos habitantes de pueblos y ciudades. Y fue mas una decisión política de los gobernantes que de los fieles, hasta el punto que en una ley del rey Alfonso X de Castilla, de 1263, contenida en el Código de las Siete Partidas, se recomienda la realización de estas representaciones “que estimulen a obrar bien, muevan a devoción y recuerden la memoria del pasado”. El objetivo era sustituir los juegos burlescos que se hacían en el interior de las iglesias, y que eran considerados demasiado profanos e irreverentes, por representaciones didácticas más adecuadas, que se basarán en los textos bíblicos. Estas escenificaciones de pasajes y sucesos bíblicos funcionaban a modo de ilustraciones de los textos que leía el sacerdote. Los contenidos de la fe entraban por los sentidos: el lavatorio de los pies de los apóstoles, el camino hacia el Calvario, la crucifixión, la guarda del sepulcro por los soldados romanos o incluso la creación del mundo y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso.

En el siglo XVI estas recreaciones pasaron a América, donde los frailes misioneros las utilizaron profusamente como medio de catequesis. Algunos de estos personajes y escenas, incluso los relacionados con los soldados romanos, siguen siendo hoy representados por indígenas en poblados perdidos en la selva.

La instauración de un régimen político confesional, como fue el del General Franco, hace que las procesiones formen parte del régimen, de hecho Franco gusto de entrar en las Iglesias bajo palio, y por lo tanto la celebración de la Semana Santa con sus procesiones pasaron a ser parte de las costumbres sociales oficiales.

Ahora bien ¿qué puede explicar que casi 50.000 personas salgan cada año vestidas de nazarenos en Sevilla?; ¿por qué más de 3.000 personas de esta ciudad cargan voluntariamente como costaleros durante las duras procesiones de Semana Santa? ¿Cómo interpretar que una enorme turba, con su ruido desafinado, interrumpa continuamente la procesión del Viernes Santo en Cuenca?, o ¿por qué los tambores atronan permanentemente en los pueblos de Teruel?.

Quizás la Fe, que dicen que es un valor intangible.

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