La Siesta

Mi tía Manola, mujer recia y fuerte, con la que viví desde la tierna edad de seis años debido a que mi padres, como buenos gallegos de la época, emigraron a Venezuela, tenía la costumbre de dormir la siesta mientras oía en la radio la novela del momento en un vetusto aparato de radio de válvulas que tenía en la cocina. Ella se colocaba, sentada en una silla, junto a la encimera sobre la cual estaba la radio, ponía el codo sobre la encimera y la mano bajo la barbilla, y echaba su “cabezadita” mientras seguía la radio novela. Era un prodigio que nosotros admirábamos el cómo podía dormir la siesta y oír la radionovela, porque ciertamente se enteraba de todo lo que iba sucediendo en la dramatización de la “ama rosa “  de turno, algo que comprobamos cuando por la tarde venia alguna amiga o sobrina a visitarle y charlaban sobre el estado del drama radiofónico.
En cierta ocasión, como travesura de niño, se me ocurrió mientras mi tía dormía la siesta junto a la encimera, desconectar la luz de la casa, para comprobar si se daba cuenta de la interrupción de la radionovela. Y nada ocurrió, mi tía Manola, siguió pegada a la radio, con su codo sobre la encimera, durmiendo la siesta. Así que después de un rato, justo cuando la novela terminaba, que era cuando mi tía se despertaba de la siesta, volví a poner la electricidad y espere a ver que comentaba  con una de mis primas que había quedado en visitarla. Vino mi prima, creo que era Pepita que era de las mayores de mis primas, y claro está, más que nada por complacerla, le pregunto por lo ocurrido en la novela.

Alce la cabeza, para escuchar la repuesta de mi tía, y esta dijo : “pues hoy han estado un raro callados….”

Con lo años y por mi propia experiencia he descubierto, que los de mi familia, como le ocurría a mi tía Manola, somos capaces de dormir la siesta y oír las cosas que ocurren a nuestro alrededor y por supuesto enterarnos. Así que tengo la misma costumbre de mi tía manola, después de comer y siempre que puedo, me coloco en el sofá del salón de mi casa, pongo la televisión y me duermo la siesta más o menos hasta la cinco y media en que tengo ya en mi móvil programada una alarma. En la tele suelo poner los documentales de la dos, que son somníferos sin secuelas. Aunque últimamente he descubierto que mi perra NANA, tiene cierta predilección por coger el mando a distancia, que tira al suelo y golpea con su pata, lo que produce el lógico “zapping”.

Seguramente debido a esto, el otro día en mi siesta, puede escuchar, no sé en qué canal de TV, que la artista Norma Duval, tenía un nuevo novio, este alemán, que se llama Matthias Kühn. Y ahí di un salto en el sillón y me desperté del todo. Justo cuando decía la locutora que el alemán era un modelo de empresario y que era acaudalado.

Yo no sé si ahora mismo si el Sr. Kühn, es acaudalado, esto es tiene bienes de cualquier especie, y más comúnmente dinero. Pero si estoy en posición de poder afirmar que no es un modelo de empresario a seguir, salvo que se pueda considerar “modelo” de empresario al que por las mañanas al llegar se dedicaba al «deporte» de insultar y gritar a sus empleados, en alemán, diciéndole de todo menos bonitos, llegado a crear un ambiente laboral donde los normal era que las secretarias se pongan a llorar. Como tengo en mi poder una sentencia, ratificada por el Tribunal Superior de Justicia, donde no solo se declara probado lo antes referido sino que además condena a la empresa del Sr. Kühn, por practicar “mobbing” o hostigamiento laboral con sus empleados. , puedo afirma que el dicho Sr., puede presumir de muchas cosas, incluso de novia, pero de empresario modélico nada de nada.

Lamento que la artista catalana se pueda sentir preocupada si se llegara enterarse de que de cómo se las gasta su actual novio, aunque no creo que más bien esto la inquiete demasiado, pues la misma ya debe de estar curtida en mil y una batallas, así que no creo que se haya hecho ilusiones mas allá de las normales y de orden crematístico.

Es que la siesta tiene estas cosas, te echas un raro a descansar la comida y las ideas, y acabas despertándote de modo inoportuno, bien por que llamen al teléfono que se te olvido descolgar, bien porque en la TV, que te has dejado encendida, hagan santos a los demonios, para beneplácito de los ricos y de los lectores del Hola. Creo que esto me pasa por no seguir las indicaciones de otro ilustre vecino de Palma de Mallorca, Don Camilo José Cela, gallego, que recomendaba que las siestas había que tomarlas en pijama y con el orinal a mano. Curiosamente desde la antigua casa de Cela en la Bonanova se ve la mansión del alemán en lo alto de la montaña de Génova.
Tengo un amigo, que es economista, que me comento que  una vez estando en ese estado de semiinconsciencia que produce la siesta de sillón, descubrió que su gato era el ser más inteligente de los que habitaban en su casa. Cuando le pregunte como había llegado a esa conclusión, me explico que había descubierto que su gato dormía normalmente encima del aparato de televisión, y por lo tanto era el único lugar donde no lo podían pisar, también era el lugar donde había un cierto calor derivado del funcionamiento del aparato, lo que hacía más agradable su siesta y por último, me dijo como si hubiera descubierto la pólvora, sabes es el único lugar desde no se puede ver la televisión. ¿a que es inteligente? , termino diciéndome. Al año siguiente ya no le lleve los papeles para que hiciera mí mi renta.
Me han contado también que el que fuera el hombre más anciano del mundo, el menorquín Joan Riudavets Moll, de 114 años, que al morir era considerado por el Libro Guinness de los récords como el varón más viejo del mundo, dormía la siesta cada día, menos el de su muerte, ese día después de comer, dijo que no iba a dormir la siesta porque no se sentía bien, hizo llamar a toda sus familia y se fue despidiendo de cada uno de ello, luego que termino, a la 9 se fue a dormir y a las 9,15 estaba ya muerto. La verdad es que yo me apunto para una muerte así.
Curiosamente la multinacional Sueca IKEA (la palabra IKEA es el anagrama de Ingvar Kamprad Elmtaryd Agunnaryd, el nombre y apellido de su fundador y el lugar y población donde nació) se ha dedicado a promocionar la siesta, encargado un estudio para averiguar cuál el sofá perfecto para los españoles. Según los datos que se desprenden del estudio, el mejor sofá es el que tenga reposabrazos sea blando para poder apoyar la cabeza en él a modo de almohada, que el respaldo sea alto para reclinar cuello y cabeza a la hora de echar una cabezadita y que el sofá tenga una zona de apoyo lumbar que le permita apoyar bien la espalda. Yo añadiría una pequeña manta por si te entra el frio. 

El termino «siesta» viene del nombre que recibia el tiempo que trascurre entre las  12 horas y 15 horas solares, esto es al mediodia cuando el sol alcanza su maxima altura, que en  el metodo de division del dia habia en el sistema horario solar que usaban en Roma y que  se denominaba «la hora sexta». En este perido de tiempo se interrunpia las labores y se procedia a descansar en las tareas, al principio en las agricolas, como mediada de prevencion de la insolacion en verano, pero luego se formalizo para todas las actividades. Ese es el origen de la jornada partida que lleva un descanso para reponer fuerzas de dos horas en nuestro sistema de jornada laboral actual.
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