La mariscada de Pepiño

A mí me parece exagerado que se diga que el que en otra hora fuera jayan en Caldas y hoy es todavía ministro de la cosa pública le gusta las mariscadas por el hecho de ser de izquierdas y que se deduzca tal cosa porque otros notables socialistas gustan de tales manjares.

Estoy por aceptar que el gusto por los  coches de lujo, los teléfonos móviles con todas las líneas pagadas, los despachos de lujo, sean gustos de la izquierda cuando llega al poder en cualquier tipo de poder, desde el ayuntamiento hasta el ministerio, porque es normal que aquellos que predican la solidaridad de las clases sufran el llamado síndrome del “nuevo rico” y quieran probar como se vive siendo rico, eso sí pagando los otros o sea los contribuyentes ciudadanos.

Y los disculpo porque tal fenómeno no es nuevo ni propio o exclusivo de los políticos de izquierdas españoles. Y doy fe que cuando hace cuatro años  visite Venezuela, una apartada ciudad cercana a Colombia, visite un concesionario de automóviles de marca norteamericana y ante la falta de automóviles  en la exposición y de empleados que salieran a recibirme, pregunte al encargado a que se debía ese estado de dejadez comercial y el bueno del hombre con una amplia sonrisa me dijo a que ya tenían vendido todo su cupo de automóviles para dos próximos años y que hasta dentro de un año no podía pedir más automóviles al fabricante, por lo cual había dado vacaciones  a su personal de ventas y solo tenía el personal que se ocupaba de las entregas que normalmente se efectuaban una vez al mes.

Y ante mi pregunta de cómo era aquello de que ya hubiera hecho tan magnificas ventas, le dije en broma que si los narcos colombianos habían vendido a comprar todos a la vez. A lo que él me contesto que no, que lo que había ocurrido es que los “chavistas” habían ganado las elecciones a la gobernación del Estado y añadió que fue terminar el escrutinio y formase un cola de gente chavista pidiendo comprar “carros nuevos y caro”.

Por lo tanto acepto que eso de comprar a lujo sea cosas de las izquierdas, pero el marisco no.

Si Pepe Blanco se fue de mariscada fue porque es gallego y además lo invitaban los de Cabral, barrio vigués donde está el aeropuerto de Peinador, fue como una comida de vecinos, de amigos que se despedían y si pagaron 150.000 € y eran 3.000 , esto es a 50 € por comensal, la cosa les salió barata, pues nosotros los empresarios gallegos de baleares ya tenemos presupuestada para el próximo día 25 la mariscada que solemos darnos en esta época del año y nos sale a 83 € por comensal.

Porque en definitiva Pepe Blanco, se relaciona y  lucha por lo suyo y puede que después del 20N la cosa se le tuerza y necesite que los de Cabral le den trabajo de guarda forestal.

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