A 310 años de la batalla de Rande

Desde niño me ha fascinado la literatura de ciencia ficción y recuerdo que una de las obras del prolifero autor francés Julio Vernet , 20.000 leguas de viaje submarino , me invadió de ensueños de aventuras de un modo particular cuando vi la película en el cine Roxi, en mi Vigo natal.  

En la obra de Vernet se refiere la posibilidad de que en la Ría de Vigo exista un tesoro de oro y plata, justo debajo de por donde hoy transcurre el puente de Rande , que hiciera famoso un anuncio de televisión , de la hoy desaparecida “ campsa” con  un caballo negro corriendo por el puente.

Y es que el famoso autor francés, que contra lo que muchos creen no era un soñador con poderes de adivinación, si no que era un lector empedernido de literatura científica e histórica, y como había “bebido” de las fuentes históricas inglesas que justifican su fracaso económico en la batalla de Rande, diciendo que el oro y la plata que trasportaban los barcos acorralados en la ensenada de San Simón, se había hundido en el lugar. Dicen  los biógrafos de Vernet que con ocasión de la disputa que tubo con su padre , que le exigía que se dedicara al negocio familiar de la abogacía y se  negó financiar sus viajes de aventuras , paso varios años mal viviendo y matando el frio en en las bibliotecas de París, leyendo de forma convulsiva  queriendo saberlo todo.

Y es que en Rande, toponímico germánico que no recuerdo ahora que significa, ocurrió en Octubre del año 1702 una batalla naval que ha dado mucho que hablar y enfrentó a las escuadras de las coaliciones anglo-holandesa e hispano-francesa por un cargamento de oro y plata que alguno ha llegado a valorar en 3.500 millones de euros de ahora.

Los hechos fueron contados por unos y otros, los vencedores contaron que dejaron hundida la flora de 50 barcos enemiga y 4.000 hombres muertos, los vencidos que solo les hundieron 20 barcos porque los otros tenían 200 barcos y que solo hubo 40 muertos.

En tal desbarajuste de cifras solo hay algo en que ambos bandos están de acuerdo y es que  el cargamento de oro y plata que tenia como destino la torre del oro en Sevilla, esto es el fisco del reino de la España de aquel entonces, se hundió en la fangosas aguas del estrecho de Rande en la Ría de Vigo.

Recuerdo que como había quedado fascinado de niño con la referencia que Julio Vernet daba sobre el oro y plata hundidos en  la Ria de Vigo , fuente de la financiación del capitán Nemo , pregunte siendo joven bachiller a mi profesor de historia , Don Carlos, en el Colegio Alba de Vigo sobre el particular y él nos dio , con su sorna gallega, la versión mas verosímil que he escuchado  sobre de lo que realmente había  ocurrido.

Según don Carlos, contra la mayoritaria opinión, “ni en Santiago esta el cuerpo del apóstol ni en Rande hay tesoro alguno” , versión por cierto que coincide, en lo segundo, con la moderna teoría de Santiago (yago) Abilleira  historiador vigués estudioso del tema.

Cierto que la flota española, custodiada por los navíos franceses, salió con el susodicho cargamento, pues constan los inventarios de la carga en el archivo de indias, debido a la buena costumbre de la hacienda real de enviar copia por otro conducto de los cargamentos que se enviaban hacia Sevilla, puerto donde estaba el departamento fiscal del Reino que tenia que ver con las américas,  cuyos documentos  hoy conserva el Archivo de Indias.

La batalla ocurrió y además sabemos como militarmente ocurrió. En la parte mas estrecha de la ría, en Rande , se encadenaron los barcos franceses haciendo una barrera que tapaba los escasos 1’2 km  que mide aproximadamente. Hubo tres días enteros de diferencia entre las entradas de los barcos atacados y atacantes y hubo dos días de batalla. Los ingleses se llevaron un solo barco de carga de remolque, que cuidosamente se hundió en las islas cies , donde no hay rastro alguno del mismo. El repórter dado al almirantazgo ingles se conserva y lo allí referido no es nada del otro mundo y al parecer es mas que nada vajilla y candelabros que lingotes de oro y plata fundidos.

Los barcos se descargaron en su mayoría y constan que se aprovisionaron 1000 carros de bueyes para el transporte   de la carga a Sevilla, donde consta la entrada de una cuarta parte de la carga total.

Así que hechas las cuentas de la vieja faltaría un 60 por ciento de la carga que tenia como destino la hacienda real.

Y aquí es donde comienzan un tejido de leyendas oscuras e imaginativas sobre este tema y Don Carlos, aseguraba que la plata, porque realmente en su mayoría era plata, salió del lugar a buen recaudo en los bolsillos de los que por allí estaban. Lo que esencialmente coincide con lo que ahora cuentan los que se han acercado al tema con un poco de ciencia.

Los ingleses estafaron a su real majestad, que era la que ponía los barcos,  declarando que solo aprendieron  cuatro cosas que eran de ajuar domestico, los franceses descargaron directamente a tierra todo lo que pillaron antes de dar la batalla, alguna leyenda hay sobre tesoros enterrados en las cercanías, se sabe cierto que el jefe militar frances después de la batalla vivió en la opulencia,  y los carros de bueyes que los españoles cargaron con la mayor parte del cargamento para Sevilla se fueron perdiendo por el camino, Don Carlos refería que solo llegaron 340 carros a Sevilla.

Y siempre habrá quien dirá que hay restos valiosos en el fondo, con  fango en mas de 10 metros, del estrechó de Rande y ensenada de San Simón , aunque nadie hasta ahora hubiera encontrado nada de valor en el lugar , a pesar de variopintos intentos  .

Resto de Plata y oro de los que habrá que restar la parte que se llevo el capitán Nemo en el Nautilus  , digo yo.

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